lunes, 3 de febrero de 2020


El Olvido: interferencia proactiva y retroactiva




Olvido interferencia

El olvido es parte del nuestro día a día. Existen situaciones en las que se produce el olvido debido a ciertos procesos de aprendizaje. En ocasiones, algunas personas llaman a la pareja actual con el nombre de la anterior… ¿Significa esto algo negativo? No debemos preocuparnos, es algo normal, recibe el nombre de interferencia proactiva. Hemos tenido un pequeño olvido por un aprendizaje anterior.

También podemos olvidar parte un idioma aprendido después de aprender otro, en este caso estaríamos hablando de interferencia retroactiva. Ambos casos de interferencias son parte del proceso de olvido y han sido ampliamente investigadas. En este artículo se aborda el olvido desde la interferencia retroactiva y proactiva. Sin duda, un tema muy interesante, que todavía hoy, sigue en proceso de investigación.

Olvido: Interferencia retroactiva

La interferencia retroactiva (IR), como define Baddeley (1999), se trata de la «interferencia del aprendizaje posterior en el recuerdo». Dicho así, puede sonar un poco complicado. Así que se van a exponer uno de los experimentos más famosos llevados a cabo en la psicología de la memoria para explorar la IR.

Elisabeth Loftus llevó a cabo en 1977 un experimento sobre la IR que aún hoy sigue siendo un referente. En este estudio, hizo que un grupo de personas vieran una filmación de un accidente de tráfico. Después se les hizo varias preguntas en las que se incluía a qué velocidad iban los coches cuando se produjo el choque. A todos los sujetos experimentales se les realizó la misma pregunta cambiando solo una palabra. La pregunta fue: ¿a qué velocidad chocaron los coches? En las demás preguntas, la palabra «chocar» fue cambiada por: contactar, topar, colisionar y estrellar.

Este cambio de una sola palabra influyó en la respuesta de los sujetos. La palabra que evocó un recuerdo de más velocidad fue «estrellar», cuya velocidad fue estimada en 65,6 km/h. «Colisionar» fue la siguiente con 63,2 Km/h, después «topar» con 61,3 Km/h, seguida de «chocar» con 54,7 Km/h y finalmente «contactar» con 51,1 Km/h. Este estudio puso en evidencia como una sola palabra es capaz de modificar el recuerdo de un suceso. Este fenómeno es el que se conoce como interferencia retroactiva.

La información: ¿se olvida, se destruye o se superpone?

Loftus (1980), llevó a cabo un nuevo experimento para saber qué ocurría con la vieja información. Llegó a la conclusión de que la huella de memoria se distorsionaba o se destruía por la información posterior. Esto es, la información no se ocultaba, sino que existía una modificación o se eliminaba. Sin embargo, Bekerian y Bowers (1983), demostraron que bajo ciertas circunstancias la información original no se destruía.

Los autores utilizaron el mismo material que Loftus. Expusieron unas diapositivas que mostraban un accidente. Posteriormente, a un grupo de sujetos se les preguntó de forma aleatoria por datos de las diapositivas y a otros de forma cronológica. Los sujetos que fueron preguntados de forma aleatoria mostraron distorsión de la memoria. Por otro lado, los que fueron preguntados por orden de ocurrencia no mostraron distorsión. Así pues, Bekerian y Bowers afirman que la información inicial es superpuesta por la información engañosa, pero no destruida.

Olvido: Interferencia proactiva

Como se ha mencionado en la introducción, la interferencia proactiva es la responsable de situaciones tan incómodas como llamar a una pareja por el nombre de la anterior. Mucha gente se pregunta la razón de este hecho, así que ahora ya le podemos poner nombre: inferencia proactiva. Se trata en que el aprendizaje anterior interfiere con el posterior. Un ejemplo muy cotidiano se produce cuando guardamos un objeto en un lugar concreto y un día decidimos guardarlo en otro sitio.

Por ejemplo, si siempre metemos las llaves en un cajón de la entrada pero decidimos ocupar ese cajón con otros objetos y comenzar a guardar las llaves en el segundo cajón, es muy posible que las primeras veces abramos el primer cajón. Pero, ¿por qué ocurre esto? Soriano, Macizo y Bajo (2004) dan una clave. Según los autores, «el fenómeno de interferencia proactiva ocurre cuando la recuperación de un elemento se ve dificultada a causa del estudio previo de un elemento similar».

Interferencia proactiva y una serie muy conocida

El equipo de Soriano aporta información sobre la razón de la interferencia proactiva: «estudio previo de un elemento similar». De esta forma, este tipo de interferencia tiene lugar cuando las claves o los elementos son más parecidos entre sí. Por ejemplo, no es lo mismo cambiar las llaves de cajón (de arriba abajo), que cambiarlas de habitación. Otro ejemplo popular ocurre con una serie de televisión española llamada «Aquí no hay quien viva».

Dicha serie se emitía en un canal concreto, pero cuando acabó, se llevó acabo una especie de continuación en otro canal, con casi los mismos actores y casi la misma temática, solo que con diferente nombre: «La que se avecina». ¿Qué ocurre? Mucha gente, cuando quiere hacer referencia a la continuación, esto es, «La que se avecina», suele decir «Aquí no hay quien viva». Casi los mismos actores, argumentos y tramas parecidas, hacen que los elementos sean parecidos. Así pues, no es difícil pensar en la segunda serie pero nombrarla como la primera.

Bibliografía
Baddeley, A. (1999). Memoria Humana. Teoría y Práctica. Madrid: McGraw-Hill.
Bekerian, D. y Bowers, A. (1983). Eyewitness testimony: were we misled? Journal of Experimental Psychology: human Learning and Memory, 9, 139-145.
Felipa, Mª., Macizo, P. y Bajo, T. (2004). Diferencias individuales en tareas de interferencia episódica y semántica. Psicothema, 16, (2), 187-193.
Loftus, E. (1977). Shifting human color memory. Memory and cognition, 5, 696-699.
Loftus, E. (1980). Memory. Reading, MA: Addison-Wesley.

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